Cambio de Avatar
No, no hablo de la última peli de Jaime Camarón sobre Pocahontas en el Espacio.
Estoy hablando de este peazo de avatar que me ha dibujado Pernan Goñi:
Tal y como hizo Jesús Romo, os pongo un side-by-side para que vean y juzguen.
¡Jo! Hay que ver la cantidad de sitios en lo que ponemos imágenes de estas... Si tú también quieres una auténtica obra de arte en tu imagen de perfil, puedes pedírselo a Pernan. Aquí explica cómo hacerlo.
(mi) Ética blogueril
Mi inicio en el camino del mundo blogueril no es ni muy lejano ni muy cercano. Allá por enero del 2005 escribí mi primera entrada en Dailycosas y desde entonces he tenido mis altibajos. Al principio se trataba de intentar dar salida a mi geekismo y frikismo incipiente sin más, pero poco a poco he ido rumiando unos principios que, en ocasiones, me impide publicar más a menudo.
En primer lugar está el problema de los contextos.
Los que me conocen en persona saben que suelo compartir con los demás mis puntos de vista. Es más, los que me conocen de verdad y han cazado ya mis puntos débiles, sabrán que muchas veces defiendo posturas extremas solo por el placer de discutir hasta un punto que ralla el bocarranismo*. Bueno, eso y que también puedo ser un poco retorcido, lo admito.
En cualquier caso, no es lo mismo hablar y discutir caña en mano, con contacto ocular directo, escuchando las expresiones faciales, leyendo labios, palpando las palabras, interpretando pausas y miradas y sintiendo la tensión de la conversación, que expresar opiniones en un canal cuasi-unidireccional y bastante frío como un blog. Al menos yo no soy capaz de darle a mis artículos esa dimensión. Seguro que otros más hábiles sí que pueden.
En segundo lugar está la posición en la que alguien puede creer que está para llegar a afirmar algo.
No me gusta el Taoismo porque me parece una manera muy cínica de enfrentarse a la realidad, pero reconozco que las posibles implicaciones de una acción o unas palabras son muy difíciles, si no imposibles, de evaluar. Muchas veces planteo a otros ideas que en mi mente suenan estupendamente bien pero que después necesito matizar durante minutos por lo que normalmente intento destilar, condensar y simplificar las ideas antes de decirlas. Esto pone nervioso a más de uno.
En tercer lugar está el enfoque de un blog: ¿Uno escribe para si mismo o para sus lectores?
He reflexionado muchísimo sobre este tema durante estos años y, aunque esto no me da ninguna autoridad para afirmar nada al respecto (ahí van dos falacias, para el que sepa cómo analizar un texto) creo que si uno se plantea un blog para si mismo, lo que debería obtener es un sistema de organización de notas puro y duro con una lista de ideas, reflexiones, experiencias vividas, etc. Me resulta muy difícil creer que cualquier cosa más elaborada no esté dirigida, aunque sea inconscientemente, a los demás. El ego es una perra y nos la juega a la mínima que bajamos la guardia.
Cuando un blog está escrito para sus visitantes (sean éstos el autor u otros), es inevitable traspasar la barrera de la pantalla y formar una imagen de ti mismo en la mente del lector de modo que cada palabra usada sirve para configurar esa imagen. A mi esto me preocupa mucho, porque significa que este blog es un espejo que contiene mi reflejo y, a priori, no sé quien está mirando. Puede ser un familiar, un amigo, un inspector de hacienda, un empleador, un inversor, un jefe...
Por mi manera de ser, mi postura antes estas tres cuestiones es la que me impide muchas veces escribir lo primero que pasa por mi cabeza.
Muchas veces empiezo a escribir algo y me pregunto "¿esto a quién coño le importa?", "bueno, pero es que también puede pasar lo contrario" o "¿quién soy yo para decirle esto a la gente?". No puedo evitar imaginarme a mi mismo de pie encima de una caja de madera, en pleno Boulevard donostiarra, chillando el contenido del artículo que estoy a punto de publicar. La sensación no es agradable. ¿Es porque tengo miedo al "qué dirán"? Seguramente, pero porque no puedo responder a cada persona que me escucha para matizar y aclarar cualquier duda o pega que le pueda surgir.
El desarrollo de software me ha enseñado que se puede aprender algo nuevo en el lugar más insospechado y que siempre hay alguien que ha hecho eso que quieres hacer tú de una manera más eficaz o elegante. Aun me queda mucho por recorrer en la vida, pero ya he podido comprobar que lo mismo se puede aplicar a la comunicación verbal (oral y escrita).
Me gustaría ser más gracioso, locuaz, inteligente y sabio pero, por ahora, esto es lo que hay. Este blog es "as good as it gets" y mientras sea solo me planteo la expectativa de que alguien me lea... ¡y de que deje un comentario, cojones!
* Esta palabra se la dedico a la RAE. Si han tenido los cojones de meter "freido" en el diccionario, seguro que a esta no le hacen ascos.
Una semana de Google Wave
Ya ha pasado una semana desde que me invitaron a Google Wave y he de decir que la experiencia ha sido agridulce.
Me considero muy afortunado por poder salsear con el último juguete de Google y mentiría al negar que técnicamente es una auténtica gozada. Google Wave es un sistema de comunicación colaborativo en tiempo real muy potente. Sus funcionalidades permiten que su uso se adapte a las necesidades particulares de cada usuario. Por ello, uno puede usar Wave para comunicarse símplemente con otras personas - como en una lista de distribución o el correo electrónico -, para hablar y responderse unos a otros - como en un foro - o puede utilizar las cualidades de interacción online para crear foros dinámicos en los que puedes editar en tiempo real lo que otra persona está escribiendo, o comenzar tu respuesta antes de que el otro termine su intervención, por ejemplo.
No me voy a extender más para describir lo que es (o puede llegar a ser) Google Wave, porque lo tenéis muy bien explicado en este vídeo de la Google IO (ojo, 1 hora y 20 minutos de duración... y ojalá durara más :).
Durante esta semana he podido constatar que una herramienta basada en una red social sin usuarios no sirve para mucho. Si bien he podido experimentar un entretenido Wave a cuatro bandas en los que cada uno trataba de sacarle toda la chicha al invento (introduciendo videos de youtube mientras alguien introducía un juego de Sudoku y cosas así), el resto de la experiencia ha sido bastante lánguida: Waves de uno a uno con un par de Blips sin más. El problema es que las invitaciones se han distribuido de una manera completamente aleatoria y todos nos encontramos con la mega-navaja suiza de las comunicaciones, pero sin gente con la que probarla. Claro que tampoco lo podrían haber hecho de otra manera ^^.
Al cabo de una semana solo tengo 5 contactos que apenas se conectan, igual que yo. La experiencia de Google Wave depende en gran medida de la coincidencia online de los implicados en una Wave. Sin esto, el sistema pierde mucho. Supongo que la situación mejorará mucho en diciembre cuando Google Wave abra sus puertas a todo el mundo (de paso os veis el vídeo que es genial). Hasta aquí lo que no depende de Google Wave.
Sobre el aspecto tecnico diré que el interfaz es muy intuitivo. Sorprende la facilidad con la que te encuentras metiendo Widgets en un Wave o lo fácil que es embeber un vídeo de Youtube, por ejemplo. Es casi obligatorio instalar Google Gears, porque de lo contrario la UI puede llegar a ser muy lenta y poco manejable. Los usuarios de distribuciones de linux de 64 bits lo tenemos jodido en este aspecto. No sé cómo se pueden estar planteando en Microsoft nuevos núcleos para Windows de 128 bits cuando todavía no estamos pisando firme en tantos aspectos en los 64 bits...
Aun quedan muchos flecos que pulir y muchas funcionalidades que implementar. Por ejemplo, no existe un panel de configuración y el sencillo concepto de "borrar un Wave" parece no estar claro. También se echa de menos un sistema de categorización de contactos: etiquetas, categorías o lo que sea, porque cuando todo el mundo tenga acceso, será un jaleo distinguir contactos de amigos, familia y trabajo.
En resumen, Google Wave es una gran herramienta de comunicación que estoy seguro de que rompera sobre todo en las empresas con mucha fuerza. Aunque todavía le faltan muchos remates, solo le falta una buena base de usuarios para convertirse en el éxito que casi todos auguramos.
Ya estoy en Google Wave!
¡Qué subidón me ha dado cuando he recibido la invitación de Aitor para activar mi cuenta en Google Wave! Mi dirección es:
guigutalm@googlewave.com
Gran putada, porque me he equivocado y me he equivocado de cuenta de correo para activar Wave. Tendría que haberla activado con la cuenta que me habría generado la dirección ggalmazor@googlewave.com, pero bueno, ya lo solucionaré :)



